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lunes, 30 de noviembre de 2009

© EL UNIVERSAL



a los de pueblo

iOH, su poesía!
Cacarean todos que es usted universal:
a velocidad luz transita en la aridez
de una a otra estrella sin que nadie le lea.

iOh, hombre! Pobres los poetas
no universales como yo:
soy de una villa de mudos
y de analfabetas insensibles:
¿dónde queda mi comarca,
mi canto, yo mismo?
Fuera estamos del universo,
a lo más en su apéndice llamado pueblo,
fábrica de antiuniverso,
de antimateria, de antipoesía...

iOh, su poesía universal
ya no cabe en el universo:
los dioses o las musas la echarán
a otro lugar más grande
donde ya todos la perderemos de vista!

(Texto de Frank Ruffino. Inédito, 2009)


Imagen: en mi pueblo "Náralti" (Tilarán) con la familia, tendría yo unos 7 años, 1972.

El camino

Somete a los peregrinos
a su régimen de aguapan.

Inocula las ansias por el regreso.

Esconde en sus oscuros y angostos
pasos bandoleros desfigurados,
y a los ciegos pone obstáculos siniestros.

Cada cierto trecho
deja dibujados corazones amarillos
como advertencia.

Exhibe sus pancartas verdes
con letras blancas diciendo lo lejos o cerca
de la libertad de los sitios.

Extravía a los poco resueltos de juicio:
para combatirlo
se requiere una legión de mapas.

Llevó a infinidad de seres a otros
destinos ni presentidos:
como a infantes los tomó de la mano
y los abandonó donde quiso.

Tornó en juego de obstáculos
donde gente sin rostro
descendió a un despeñadero amargo.

Visó a negros trenes hacia campos grises.

Pero más allá de todo
el camino con su disciplina atroz
borrará un día su cuerpo de gusano terco
y se le perderá el rastro entre los astros.

(Inédito, 2009)

Bailo un tango

Bailo un tango
en un salón umbrío
y vacío, donde un violinista
energúmeno es asediado
por hiedras y grotescos cuervos.

Bailo un tango
en una triste mansión
que ni los duendes visitan
ni bicho alguno sorbe
mis penas verdes.

Bailo un tango
con las cuerdas del violín
crispadas de espanto
en una casa que ya nadie recuerda
con mármoles negros
y mayordomo autista.

Bailo un tango
y miro por el ventanal
el jardín azul con flores
chorreando angustia
ante un jardinero
petrificado en hongo.

Les repito que bailo un tango
entre estas cuatro
paredes de ausencia,
el techo es tormentoso,
el mosaico tiene
el verde resbaloso
de la muerte, es la muerte,
y yo en él con
mis zapatillas de hierro
intentando no caer a su averno.

Bailo un tango en este
castillo del desasosiego
y de imposible fuga donde
mi ansia amarilla
se hace calavera ante un piano.

(De "Canto sin nombre", 2009)

La mariposa eléctrica

La mariposa eléctrica danza sobre mi cabeza
en la oscuridad de la habitación.

El poeta de cuerda jamás la atraparía
con un colador,
solo en honor de la mariposa eléctrica
le haría un poema:

Luz alumbrando mi desdicha,
si abro la celosía te irías de mí
y en este sepulcro amargo
hasta mi nariz perdería su cuerpo.

Nada escribo: ni la mariposa eléctrica
ni la libélula de cuerda me inspiran un poema.

El fresco haciendo las veces
del firmamento en mi techo
no tiene reales seres
y hasta los mosquitos cuelgan de móviles
y pican con alfileres sustitutos.
Madre robot me trae,
en sus rígidos brazos brillantes
y duros, los espaguetis ordenados.
Padre robot hace arreglos en el tejado,
el perro robot ladra a los seres
de carne y hueso que se detienen
a curiosear por los resquicios de la valla:
ver este mundo perdido
en pleno centro de sus vidas
es algo exótico.
Devoro los fideos lengua de pájaro.
Enciendo la tv y nada es cierto.
Seguidamente despierto en el programa
de la una en punto y veo desde el aparato
que rocky dejó una gracia
de negro aceite en mi sábana.
Una tormenta me saca del aire
y reconvengo a la mascota de lata.

La mariposa eléctrica danza sobre mi cabeza
en la oscuridad de la habitación.
El poeta de cuerda jamás la atraparía con un colador,
solo en honor de la mariposa eléctrica
le ha escrito este poema.

(2009, inédito)

Las aves te creen un dios sin mirada


a Alexánder Obando

Las aves te creen un dios sin mirada
pero que espanta donde
se encorvan los hombres
a hacer sus milagros.
Hay en ti algo de vela dormida,
veleta cruz inmóvil,
pero si los volados supieran
que eres el señor más bueno
de tantas semillas,
si supieran que pueden
hasta anidar en tus bolsillos secretos
y hacer atalaya de tus brazos
hacia acá y allá en horizontes,
si supieran tu boca enmudecida
y tus manos sin respuesta
y tus pies imposibles,
entonces el hombre te cogería
por tus retazos y te echaría de su trigo
y él mismo extendería sus brazos
hasta ser el dios incomprensible del espanto!

(Del libro "Fingida lágrima", Editorial Alquimia, 2003).

jueves, 26 de noviembre de 2009

Canto de los dos reinos

PRIMER CANTO

Reino del poeta muerto

Oh poeta, aun tu calavera
sobre la roca silba tonadas!
La hace cantar el cierzo
y salen por tus oquedades
endechas y lúgubres meditaciones.
No faltó alguien que te dijo:
“anda, dime ahora un poema”.
Mas era un instante de calma
y no pudiste demostrar nada
de tu antiguo talento
en un último intento
por vencer a la Parca
y aullar al mundo
que aún es tuyo el poder
del verso.
Yo sí sé tus himnos
cuando arrasan aquí los nortes,
yo sé como pervives
con la alta hierba
de este baldío olvidado
habitado por sierpes
y escorpiones.
Los carbunclos te invaden
por la noche y vuelves
a contemplar por un instante
las cosas con ojos
de un dios fosforescente.

Algún grillo te ha prestado la voz
y tu reino ha tornado
en teatro de extraña acústica,
un pétalo traído
por el viento ha caído en tus fosas
para darte un fresco respiro
en esta muerte
de húmedas fetideces
y pobre inframundo
calcinado por el polvo.

Oh poeta, aun anida
el temor en tu mundo
de mineral, el temor
que algún día decida
un picapedrero extraviado
de las reales canteras
hacerte añicos
y desperdigar para siempre
el pequeño poder de seguir
cantando desde éste, que crees,
tu definitivo exilio.
Ese día brillarás en mil partes
por el campo y seguro,
(te digo: no temas más)
encontrarás el supremo
canto de la luz reflejado en ti,
y atraerás a los niños
que hoy por hoy
despavoridos correrían
al descubrir un fantasma en medio
de la soledad del monte.
Así también estarás
junto a caracolas
y piedras preciosas,
tal vez, poeta, hasta este honor
te esté esperando
en las pequeñas manos
capaces de resucitarte por instantes
en el reino eterno de la fantasía!

Oh poeta, que conoces
a fondo el poder del viento,
la misteriosa danza de los insectos,
la absurda vanidad de los creídos
con mueca de eternos,
es tu suerte ser el dios
de estos parajes.
Yo he puesto mi secreto lejos
del peligro adonde ni el cazador
se atreve y donde solo
la serpiente cruza tu albo territorio
y percibes el aire con su lengua bífida.
Mejor que una lóbrega tumba
es este destino abierto a la vida y a la luz,
mejor, incluso, que yacer tu polvo
en una delicada lámpara a la que nadie
frota con fe para despertar al genio.
Tal es la vulgar muerte de los hombres.

(Si no aparece a continuación, en la próxima entrada pueden leer el segundo canto. Ir a archivos del blog).
SEGUNDO CANTO
Reino del mundo(Antipoema)

I
Pasión del mundo
por echar las cartas marcadas:
las das con tu lengua
en el mercado,
en la puerta del templo,
lo mismo ante
el hijo que el juez,
vertiginosas palabras
trucadas por la mentira: sí quiero.

Y toda la inocencia asimilando
el inútil ABC del mundo.

Pasión por políticos corruptos
y abogados del diablo:
escorpiones haciendo el amor
bajo las sábanas con la luz apagada.

Pasión por la dosis diaria
de sangre y dolor
para sobrevivir en este reino
de Avaricia y Envidia.

Heroinómanos de sangre maldecida
en el frenesí de la noche
donde ningún aletargado
advierte las transfusiones
silenciosas de virus eficientes
soldados de la destrucción.

Senos y rostros maquillando
precariamente los efectos
de la atracción en esta pasarela
de risa y llanto.

Franco militante de las historias
sobre fantasmas violentos,
la Mano peluda,
el Cadejos, la Tulivieja, el Coco,
el Padre sin cabeza,
la Carreta sin bueyes,
el Ahorcado... la Cegua asustando
vates infieles por ir
de escapados en pos de su amante
en los parajes solos.

Pasión por saber de incestos,
de homosexuales públicos
sacados del closet,
de clérigos pedófilos airosos
todavía con las manos
en la tierna masa;
por el bestialismo furtivo de algunos
con gallinas, cabras,
yeguas, tortugas sexis,
monos adiestrados para la sodomía
y lo que salga al paso.

Sabedores de abducciones sin retorno
con la impronta siniestra
CIA-FBI-CARTELES DE LA DROGA
y otros ejemplares hijastros del misterio.

II
Pasión por el reino del mundo.
Veladas satánicas que ofrendan
la inocencia en su estado puro;
drogatas, tránsfugas
de paraísos delirantes;
y albos depredadores de ancianos
y fetos si ningún porvenir.

Sin banqueros no hay
infierno del mundo;
sin las falacias de los presidentes,
diputados, alcaldes,
concejales y otros pertinentes
yerbajos comunales
el reino del mundo
sería un paraíso de bondadosas
y aburridas criaturas clonadas
sumidas en la comuna;
sin pastor, chamán, brujo o sacerdote
reino Babel de religiones:
espíritus libérrimos
como estampida de rinocerontes
por un campo de tulipanes!

Mas el único Cielo de este reino
es Disney Word y sus muñecos.

Gobierna aquí el cotidiano mundo
para elegir en qué polo estar,
a qué temperatura cocinar nuestras
conciencias, de qué lado hacer la guerra
de comer y ser comidos,
por turnos horarios,
por la fecha contenida en una
fría elipsis de los máximos
especuladores y banqueros de agenda
que también cuidan sus espaldas
para seguir reinando
sobre todos nosotros
por descuidados, x pobretas,
por vagos y descerebrados,
x débiles, por mal nacidos,
x maltratados desde el esperma
y desde el óvulo, por ebrios,
x casarse con la viuda negra,
por no asimilar la matemática,
x no saber expresarse,
por no hablar el inglés,
el chino y sus torturas,
por temerle al hardware y software,
x pánico escénico,
por saber solo astronomía,
x un padre ausente
y una madre indiferente,
por elegir la poesía en vez
de las leyes o administración
y quedarse uno en un lecho
de siniestras flores asesinas,
x creer en dios
y comprarse el diablo;
por no ser ateo a tiempo,
mínimo agnóstico, filósofo,
bicho con teorías propias,
x no tener un espíritu agudo,
por no ser inteligente
para la vida
y apreciar tardíamente
la juventud perdida.

III
Y Michael decidió que era
la hora del suicidio
antes que el mundo
le diera el tiro de gracia
y fue la luz en la tierra
haciendo honor a sus pasos
de máquina perfecta.

El arquetipo humano
de nuestro reino del mundo,
mas un niño para siempre en su alma,
un cuerpo decolorado
y afinado hasta la hierba
por elección propia
y cumpliendo aquello
de la libre atracción de los niños
porque de ellos es el reino.

El niño-zombi en su paraíso
junto a sus amiguitos de juego.

Autor: Frank Ruffino,
Náralit, Setiembre 2009.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Poema: Una confesión

Nota: los comentarios al final de este poema vienen de otra entrada donde publiqué una selección de textos más grande y que ahora he editado, sin embargo, y por cortesía, los he dejado.
Frank Ruffino.

Una confesión

a María Cecilia Alvarado

Esperando en una estación,
no el tren exacto,
sino una simple palabra
hacia el poema.

Dichoso el panadero
que no olvida su arte,
ni el carpintero que medita
cómo inventar una escalera.

Poeta aquí a la intemperie
de la duda como una botella
sin corcho en el mar,
también lleno de arena,
anclado a un lecho quieto y sordo
junto a un pez de insomnio.

(Del libro "Fingida lágrima", Editorial Alquimia, 2003)

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Entrevista al escritor José León Sánchez. Editorial de la edición de noviembre de El Florense.

Amigos escritores y lectores que pasen por aquí: Les presento completa la entrevista hecha al escritor José León Sánchez y publicada en el periódico El Florense en su edición de noviembre. Para verla con sus gráficas en: www.elflorense.com
*********************
José León Sánchez:
“Me llena tremendamente el alma el que la Iglesia Católica me pidiera perdón”

A pesar de estar 30 años preso injustamente un gran escritor americano se redime de su pasado

Frank Ruffino
editorflorense@hotmail.com

Con el mismo principio manido de los cuentos, mas sin ser cuento: es una historia de heroísmo, de la redención de un hombre que logró conmover al sistema, a una sociedad que lo condenó injustamente, por fanatismo, por injusticia, bueno, como ha sido el mundo desde siempre…Pero que como el cuento esta historia termina, para asombro del propio protagonista y del mundo, con un final feliz.

Había una vez un joven de 19 años que era indígena de la tribu de los huetares, de ahí, de Cucaracho del Río Cuarto. No sabía leer ni escribir, y que por cuestiones propias de las circunstancias de esta dimensión en que existimos los hombres, se le cargó con un muerto y un robo. El difunto: el guarda de la Basílica de Los Ángeles. Lo robado: la propia Negrita.
Eso es estar en el lugar y momento equivocados, y además de eso, no tener las armas del lenguaje exacto y fluido para prontamente defenderse uno de lo que le endilgaban una miríada de fanáticos católicos y un pueblo ciego y furibundo, deseoso de venganza, no tanto, y en esto hay que apelar a la sinceridad, por el asesinato del cuidador, como por haber sustraído una sencilla imagen de una negrita cubierta de oro y opulencia que 60 años después sigue redituando a la Iglesia pingües ganancias en donaciones y otros regalos de los feligreses.
Al joven José León lo llevaron al único lugar posible como antesala del Averno que desde ya, según ellos, se merecía: La Isla de San Lucas, uno de los destierros humanos más temidos en el mundo de aquella época rivalizando con San Quintín, Alcatraz o la mismísima Isla del Diablo en la Guayana Francesa. Ahí, por los crímenes que no cometió, pues nunca se le probó nada, fue torturado, humillado, adocenado como un “perro” más, lejos de la sociedad.
Como el muchacho “chivo expiatorio” de todo un pueblo sabía, él, sólo él, que era inocente, se dijo una y otra vez: “soy inocente” durante 30 largos años. Cada día para sí hizo eco de esa condición exculpatoria, unas veces dentro de la asquerosa celda asediada por todo tipo de alimañas, otras veces mirando la mar, no por donde lo habían traído envuelto en pesadas cadenas, sino por donde las azules aguas se abren paso a la libertad absoluta. En esas ocasiones, ahí sentado en la playa, anheló tener las alas del cormorán, siquiera ser una pequeña mariposa a la que le basta de alimento una gota de miel para cruzar un océano. Las más de las veces se dejó dormir en la negra arena y creyó verse, muchos años después, como un viejo venerado, redimido, reconocido como un gran escritor del mundo, y sobre todo, con sus acusadores postrados a sus pies clamando: “perdón, perdón, perdón, José León, por la injusticia que cometimos contigo”.
Entonces, alentado por esa imagen que para nada concordaba con su prisión y sus lamentables, paupérrimas circunstancias, donde era mejor estar muerto, antes que seguir penando, como única vía de “escape”, de abstracción a su inconmensurable miseria, aprendió a leer y a escribir. Luego principió con los ejercicios del oficio que lo convertirían en el artista del sueño: ser el amanuense de sus compañeros de prisión, sí, escribiéndoles las cartas a sus familiares.
Las cartas… que era lo único que podía salir de esa isla dadas las mortales corrientes que la circundan.
Hoy, 60 años después, José León Sánchez, de 80 años, es ese escritor. En su casa de Los Ángeles de San Rafael de Heredia recibió a El Florense. No teníamos cita, apenas si llegamos por las señas que nos proveyeron precariamente los parroquianos. Tocamos a la puerta y el propio escritor, maestro venerable, persona esclarecida, ser humano de un valor caro y extraño, nos abrió con una sonrisa y nos regaló más de una hora de su tiempo, pues apura el final de la novela “El domingo es primavera”, su próximo éxito mundial.

P/Don José León: Ningún escritor costarricense ha alcanzado su fama ni ha vendido tantos libros. “La Isla de los hombres solos” ha sido su novela más exitosa en ventas (más de dos millones y medio de ejemplares y traducida a muchos idiomas. “Tenochtitlán”, entre sus obras maestras, ya casi alcanza y será cuestión de tiempo, para que llegue a rebasar en ventas de libros a su primera novela). Háblenos de esto.
R/“La Isla de los hombres solos” no es una novela, es un documento humano, entonces me tocó 30 años de estar en la cárcel, ¡30 años!, por eso ahora me siento muy contento porque ahora, incluso, en este último programa de REPRETEL, la Iglesia Católica me pide perdón, es una cosa que me llena tremendamente el alma.
Sobre mi primer libro, por supuesto, que ahí hay (aunque yo aprendí a leer y escribir estando preso), un poeta, en ese libro hay un poeta y un investigador: prácticamente yo tomé los recuerdos de todos mis compañeros, y verdaderamente lo que me tocó vivir en 30 años fue muy doloroso, y eso es lo que escribo.
“Tenochtitlán”, es un libro que, y usted puede ver aquí en mi biblioteca, pues estamos en una biblioteca con un acervo de 5000 libros, como la Fundación Bill Gates obsequia de esta obra mía una edición de un millón de libros a las escuelas y colegios de Estados Unidos en idioma inglés.
Para que se haga una idea: sobre la conquista de América puede haber 1000 libros, sobre los caballos seis, sobre Cuauhtémoc 100 libros, sobre los perros que acompañaron a los españoles cuatro, sobre las mujeres, no hay ningún libro, tal vez Malintzin, uno no más; sobre Moctezuma 20, sobre Cortés ¡200 libros! Pero no había ni un solo libro que narrara la otra cara de la moneda; todos esos libros lo que hacen es contar los que ganaron la guerra, pero no los que perdieron la guerra. Yo con México tengo un agradecimiento extraordinario, es mi segunda patria, y yo quería, como indígena, estudiar y novelar lo que fue esa guerra; cómo los españoles destruyeron una de las civilizaciones más importantes que ha tenido el mundo. Por ejemplo, en “Tenochtitlán” la gente hacía libros en papel cuando en Europa no existía esta tecnología. Conocían el 0 y eso es muy importante porque el 0 no lo concibió ni Egipto, ni Babilonia ni Roma y eso los ubica en una situación cultural verdaderamente extraordinaria. Por eso fue que escribí esos dos libros, uno por dolor, La isla de los hombres solos; y el otro “Tenochtitlán” que sí tiene un éxito extraordinario, ya va traducido en 20 idiomas; vea usted que lo están editando en chino: esta (don José enseña una ilustración) es la portada que sale ahora en diciembre en ese idioma y estoy muy contento.
P/Qué significa para usted el libro “El poeta, el niño y el río”?
R/Es un libro muy interesante porque en ese tiempo yo estaba preso y un compañero me informó que había un concurso. Fíjese que el último concurso literario que hubo en Costa Rica fue en 1938 y había ganado el primer premio un escritor español, bueno, de herencia española, un gran escritor, José Marín Cañas, con un cuento sobre San Lucas que se llama “Rota la ternura”.
En el año de 1963 llegó a nuestro país Constantino Láscaris Comneno, él era un genio, venía con cinco doctorados, era un hombre que llegaba a crear al país la Cátedra de Humanidades y se dio cuenta que no había concursos literarios, y que los escritores costarricenses tenían que acudir a los Juegos Florales de Guatemala. Yo ya había mandado un trabajo a los Juegos haciéndome con el premio de novela “La colina del buey”, pero en esos momentos el concurso en Costa Rica era sobre cuento y bueno, mis compañeros me aconsejaron y yo escribí “El poeta, el niño y el río”. El problema fue que cuando se abrió la plica del premio se encontraron que el segundo lugar lo había ganado don Constantino Láscaris y el primer premio uno de los hombres más odiados de este país: un asesino, un criminal, un hombre negativo, que estaba en San Lucas y que era José León Sánchez, llamado por La Nación “El Monstruo de la Basílica”. Eso creó en Costa Rica una cosa terrible, pues los intelectuales no podían aceptar que el hombre más grande de Costa Rica, como Constantino, hubiera quedado de segundo lugar, después de un reo tan abominable. Entonces había una persona, el doctor Macaya, que era el presidente del jurado de los premios que a la hora de llegada él no quiso darle el galardón a un criminal aduciendo: ‘porque ese hombre había copiado ese cuento de alguna parte’, y con estos espurios argumentos renunció.
Se hizo una cosa bellísima en el Teatro Nacional, el presidente de la República habló cosas elogiosas de Constantino Láscaris Comneno pero el premio a José León Sánchez quedó en “stand by” para averiguar si yo era o no era el autor. Ese día en el Teatro Nacional fue algo muy majestuoso y el Presidente y el ministro de Cultura hablaron de que Constantino arribaba a Costa rica a engrandecer el espíritu del arte nacional. Y dieron a entender que la obra mía estaba en veremos, pero entonces Láscaris hizo algo inconcebible: llamó a unas alumnas de la Universidad e hizo que pusieran una silla en el centro del Teatro Nacional y sobre ella un ramo de rosas, y dijo que si no le daban el primer premio a José León Sánchez, él renunciaba al segundo. Bueno, al final eran 2000 pesos. ¡No sabe usted la felicidad de nosotros en el pabellón por este triunfo mío! Ya iba por 11 años de presidio y en ese tiempo no había tenido ni un dólar en el bolsillo, entonces, que cayera tal cantidad de dinero en él fue una maravilla; para la época significaban $600. Llegaron los periódicos con el director de Adaptación Social Rigoberto Urbina, y me entregaron el cheque en una caja muy bonita, pero después de que me lo dieron, el director del penal me lo quitó porque dijo que yo tenía una sentencia de 45 años y así no podía tener el dinero, hasta que cumpliera el resto de la condena me iban a dar el cheque, imagínese usted. Es un cuento muy bello de cuando yo era un niño, “El poeta, el niño y el río”. “La niña y la luna” es otro cuento mío que está en aimara, quechua, zapoteco, guaraní, inglés, francés, maya-quiché, portugués, guaiquiqui, y 160 idiomas más. Trataba sobre los niños con hambre de África. En el tiempo que hemos empleado en esta entrevista, joven, probablemente unos 150 niños se mueren por inanición. Al ganar el premio del primer cuento mi vida cambió porque después se probó que sí, que yo era el autor y no como decía el señor Macaya que yo lo había copiado. Al fin se convirtió en algo muy importante en la Universidad de Costa Rica y en el extranjero: que un reo hubiera ganado en un país de tanta cultura como tenía Costa Rica y que no era un plagio.
P/Sabemos también, que es cuestión de tiempo y bueno, que tenga usted larga salud, para que le otorguen el Premio Nobel de Literatura, sin embargo, el Premio Nacional de Cultura Magón se le resiste. Cree que hay mezquindad del statu quo cultural tico?
R/Vea, el año pasado la Asociación de Escritores me propuso para el Premio Magón, y este año lo volvió a hacer por unanimidad la Asociación de Escritores, Artistas y Científicos de Costa Rica. Estoy en primer lugar de ese premio, en este año. Pero hay un problema: durante mucho tiempo yo fui el hombre más odiado de este país. Si usted ve en el directorio mi nombre no aparece porque ningún padre de familia ni ninguna madre bautiza a su hijo como José León. Entonces darle ese reconocimiento a José León era dárselo a un hombre que estuvo preso durante mucho tiempo porque no es sino hasta ahora, hace pocos años, que la Sala Constituciona,l por cinco votos, y la Sala Tercera, por 10 votos unánimes, me declaran inocente del crimen de la Basílica. Ahora parece que sí, este año me lo van a dar.
P/Chavela Vargas es otra compatriota de fama mundial que ha sido acunada por nuestra querida y gran patria, México. Ella no ha vivido las injusticias que el sistema judicial costarricense y los fanáticos católicos cometieron contra su persona, sin embargo, habla muy mal de su propio país por lo que lógicamente no es muy popular entre sus paisanos. Cómo dimensiona a Chavela Vargas, que desde ya también celebramos por ser una gran cantante?
R/Mire, acaba de escribir una novela sobre Chavela Vargas. Si quiere me toma una foto con ella… (El escritor se levanta de un salto del taburete y toma un afiche de La Vargas haciendo un gesto de pose con él. Termino la foto y con más calma vuelve a sentarse). Estuve trabajando con ella en los últimos cinco años. Hace exactamente tres meses la acompañé en la entrega de un premio y tuve la última conversación sobre ella y con ella. Chavela Vargas es en México una institución, se considera que es la segunda gran artista en toda su historia. La primera es Lucha Reyes. Ella (Chavela) nació en El Carmen de San José pero se crió en San Joaquín de Flores, ahí estuvo un poco de tiempo. Y bueno, por supuesto, como ha tenido una vida rara, los periódicos y la gente siempre han hablado mal porque no entienden que una cosa es la artista y otra la mujer, son cosas distintas. Como artista está en el pináculo y ha logrado algo muy importante: después de haber tenido una casa que valía un millón de dólares en México, un Mercedes-Benz Sport, de ser una estrella increíble, comenzó a decrecer por el licor y llegó a terminar viviendo en San Pablo de Heredia donde le llamaban “la vieja de la perra”. Un profesor de Heredia, don León, y que fue rector de la UNA, la recogió cuando estaba muy llena de miseria en Costa Rica y le dio un cuarto para que pudiera vivir en San Pablo de Heredia. Chavela la pasó en la calle, borracha, agobiada, violada, humillada, y de esta situación tan lamentable, a los 77 años se levanta y llega a ser entonces una gran artista del mundo. Ha llegado a cobrar medio millón de dólares por un concierto.
Bueno, ahora está muy enferma: ciega, muda y muy rebelde. A ella, por ejemplo, sí se le resiste el Premio Magón, hace tiempo tenían que dárselo. Nadie nunca se ha ganado los premios que Chavela ha obtenido afuera, pero, bueno, aquí no la toman en cuenta. También por las necesidades tuvo que hacerse mexicana. Si usted no es mexicano usted tiene problemas, me entiende, aunque sea un gran artista. Ella se casó en México y tuvo que hacerse mexicana. Se fue de San Joaquín de Flores porque se enamoró de un trapecista del Circo Atayde que llegó a ese pueblo. Se fue con su marido para Cuba y vivió con él cuatro meses, pero en la isla el tipo la abandonó. Mas como ella quería llegar a México al fin llegó a México y ahí sufrió muchísimo, tuvo que pagar lo que usted no se puede imaginar; en Costa Rica no sufrió lo que sufrió en México. Aquí sintió y resintió algo que al artista sí lo golpea, que es el desprecio. Aquí desde siempre la han despreciado. Antes no hablaba mal de Costa Rica, y ahora lo que ella dice de Costa Rica es que es “un cementerio”, bueno, ahora los turistas no vienen entonces dicen los hoteleros que esto es un cementerio. José Figueres dijo una vez que nosotros éramos un “pueblo domesticado”, como los perros, sin embargo, Figueres tiene monumentos, Chavela no ha llegado a eso. La Vargas ha dicho cosas que como ella argumenta “en el momento se me salieron”, pero siempre regresaba a nuestro país. Construyó una casa muy linda en Playas del Coco que se la saquearon totalmente. Después vino a San Joaquín de Flores e hizo un apartamento. Pero bueno, ella tuvo desprecios muy grandes incluso de su propia familia que le han dolido muchos. Vale que una hermana suya, Ofelia, que ahora es una mujer muy enferma, es la única que le ha ayudado cuando estaba mal, para Chavela era como una madre. Entonces mi libro “Macorina”, trata sobre la vida de Chavela Vargas. Están haciendo una película en Francia de ella sobre mi novela (La misma compañía fílmica de “La vida en rosa”, sobre la cantante francesa Edith Piaf). Esta novela me la contrató una de las grandes editoriales del mundo que se llama Random House y espero que esté en enero para la feria de abril de España… La Feria de las Flores.
Costa Rica carece de personajes sobresalientes: no cuenta con un gran ladrón, ni un gran genio, ni un gran sacerdote, ni una gran prostituta, ni un gran artista, bueno artista sí tiene dos, que es Francisco Zúñiga, el escultor, éste se enseña en todas las universidades del mundo; y la otra persona que se cita en todo el mundo es Chavela Vargas, pero hasta ahí, los demás no hemos llegado a sobresalir como ellos dos. Chavela Vargas es un símbolo de la honestidad. El problema, m’hijo, y voy a hacer una comparación muy especial: si nosotros vamos a jugar a Egipto, si ellos pierden nosotros no ganamos nada y si ellos ganan nosotros dos no ganamos nada, ¿me entiende? El único que gana es el que gana. En este caso Chavela ha logrado lo que nunca ningún artista americano logró: levantarse a los 77 años y convertirse en un símbolo de la mujer en América y el mundo. Por eso la admiro tanto.
P/Perdón tardío, “pero nunca es tarde cuando la dicha es buena”. Cómo recibió usted el perdón de la Iglesia Católica?
R/Maravilloso. Esto es un documental que acaba de ganar en México un gran premio (el escritor busca entre una montaña de artículos de periódicos, títulos y otros documentos, al tanto que suspira…). ‘La vida de José León Sánchez’, que es este poster que tiene usted aquí, ahí le queda una buena portada para su periódico. Para mí la Iglesia ha reconocido que cuando me sentenciaron, a los 20 años de edad, me declararon sacrílego y ahora me piden perdón como lo hicieron, eso me llena el alma, a mi familia y a los pocos amigos que tengo. Porque la Iglesia en la historia de Costa Rica nunca ha reconocido un error como ese. Es la primera vez que la Iglesia reconoce semejante error de sentenciar a un hombre inocente. Pero la Iglesia Católica ha tenido mucha decencia, pulcritud, honestidad para decirme: ‘José León Sánchez perdón’, eso es muy lindo. También el Papa Juan Pablo Segundo pidió perdón en el 2000 por todos los errores que había cometido la Iglesia, y en eso vino el mío.
P/Don José, háblenos de la novela que trabaja actualmente: “El domingo es primavera”; y si piensa publicar próximamente?
R/Bueno, mi última obra es una obra de teatro. Pero “El domingo es primavera” es un dolor de cabeza. En el mundo hay diez volcanes terribles, terribles, de los cuales uno de ellos está en Costa Rica; es decir, en América hay dos terribles: uno está en Hawái y el otro es el Arenal. Este está entre los 10 macizos más peligrosos del mundo y el primero de América. El OBSICORI, la UNA y UCR, los geólogos; además de 17 congresos han advertido que ese volcán es peligroso, que produce 47 sismos todos días y apuntan los geólogos que alrededor del coloso no debe haber nada construido a 25 kilómetros a la redonda. Hace poco las universidades empapelaron La Fortuna, y la Municipalidad de San Carlos llegó a quitar todo aduciendo que ensuciaban la ciudad. Pero el problema es que los científicos vaticinan que ahí va a ver, no un vómito de lava (una vez hubo uno y llegó a un kilómetro de Tabacón que cuenta con un sistema para desalojar al hotel en 15 minutos), sino algo como lo que pasó en1968 cuando estalló una bomba piroclástica: en el primer kilómetro llevaba el mismo calor de una bomba atómica, hasta las piedras mismas perdieron el agua y se convirtieron en cenizas; los seres humanos vivientes, animales ¡fla!, desaparecieron. En el segundo kilómetro todo quedó calcinado y en el tercer kilómetro hasta el agua de la laguna hirvió y murieron los peces. En ese sector acaecerá una explosión de ese tipo. Yo estoy escribiendo un libro sobre esa lucha, de gente que está bregando para que no haya más turismo en la zona. En la novela llega un filipino y construye, no un hotel de cinco estrellas, sino de 100 estrellas, mejor que el de Dubai. Para escribir esta novela he estudiado mucho geología, vulcanología, mineralogía, como ir a la universidad a sacar un título de cada cosa durante cinco años para después escribir una mentira. El novelista no es historiador, ni es biógrafo ni nada, sino es un hombre que estudia muchísimo para poder escribir, llegar al arte y el arte es mentira, ¿me entiende? El caso es que este señor construye un hotel bellísimo y le pone por nombre “El domingo es primavera” y aunque a él le dicen que sucederá una situación tremenda a él no le interesa ni le importa nadie. Hasta que un día domingo van inaugurar el hotel con presencia de la Sinfónica de Boston y la Escala de Milán y en ese preciso momento el volcán estalla. Esa es la novela.
Los señores de Tabacón tienen hoy en día una laguna fría para cuando las aguas vienen calientes buscando que la gente no se queme. Ahí, amigo mío, un día, va a pasar un gran problema. Hace exactamente 2000 años ocurrió también: existía un lago enorme y el Arenal explotó, se rompió el lago y luego quedó la laguna de Arenal. Lo que hicieron los japoneses, italianos y los costarricenses fue reconstruir aquella laguna, pero como dicen los italianos, si hoy en día el volcán hace algo se va esa cabeza de agua y barre con 70 pueblos diferentes. En la novela también acaece lo mismo.
P/Bueno, y sobre su reciente trabajo, “Los refugiados"?
R/Mi último trabajo, una obra de teatro: “Los refugiados”. Resulta que habita una familia muy pobre en Costa de Pájaros, que está a nivel de Biafra, y Biafra es el lugar más pobre del mundo, situado en África. Son un par de campesinos. Ella y el marido son costarricenses pero no tienen cómo demostrarlo pues nunca fueron bautizados y viven en un lugar muy pobre, muy hecho leña, y ella se encontró un radio y el radio suena a veces y no suena a veces pero ella no se perdía nunca las noticias de las nueve de la mañana y las tres de la tarde que hablaban de los refugiados nicaragüenses; San Carlos estaba lleno de nicaragüenses por todo lado, y se da cuenta por el aparato que a los refugiados le dan comida, medicina, casita, trabajo... Entonces convence a su esposo de que se hagan pasar por refugiados ya que tienen el aspecto y el acento nicaragüense. Ellos se preocupan muchísimo en esto y llegan a Heredia los dos esposos con sus niños enfermos simulando ser refugiados. Y los aceptan en su condición. Mandan a sus chiquitos a curarse al hospital y ella, que tenía un salpullido en las tetas y por todo lado, la curan. Le dan una platita, le alquilan una casa, vestido de flores, zapatos, todo, todo muy bonito. Cuando están ubicados en esta casa linda en Heredia, casualmente en San Joaquín de Flores, donde se da la situación, entonces llega el IMAS a hacer una investigación, una encuesta, y le dicen las señoritas del IMAS: ‘para nosotros es un honor que ustedes estén aquí, porque Costa Rica y Nicaragua son ramas del mismo árbol, como estrellas de un mismo cielo, como gotas de una misma fuente, entonces, que ustedes sean refugiados nos llena el alma y venimos a hacerles unas preguntas’, ‘díganos, díganos”, responde la “refugiada”. ‘Amigo mío: por qué lugar de Costa Rica entró usted?’, le pregunta la funcionaria al esposo. Pero él no sabía nada por su condición. ‘Dígame una cosa: ustedes nacieron en el mismo pueblo’, vuelve a preguntar y responden ellos a coro: ‘sí, sí, en el mismo pueblo’. ‘¿Cómo se llama el pueblo?’, vuelve a preguntar: ‘¿de dónde vienen?. Les pegaron?’. ‘Sí, sí, nos pegaron’. ‘¿Y quién les pegó: la policía, la guardia, el ejército?’. Pero ellos no saben que es la policía, la guardia y el ejército. Y siguió el bombardeo: ‘Dígame una cosa: cómo se llama el presidente de Nicaragua?’… Y la obra termina con ellos en el parque de Heredia y con las cosas en cajas, otra vez siendo costarricenses y teniendo que regresar a Costa de Pájaros.
P/Cuesta terminar, por aleccionadora, esta conversación con un escritor con tanta experiencia vital, pero qué consejo les da a los escritores jóvenes o a los que inician su camino en la literatura.
R/Amigo mío: vuelva a ver mi biblioteca: hay miles de miles de libros. Todos los he leído. Usted puede tomar cualquiera de ellos y preguntarme, haga la prueba ahora. Entonces un escritor, antes de escribir su primer libro, probablemente debe de haber leído por lo menos 1000 títulos. Lo mismo conocer todas las culturas. La literatura china, babilónica, La Biblia, la francesa, la italiana, la romana, la griega, es decir, el primer cometido de un artista es poseer una gran cultura, una gran preparación, y ya por sí, con esa preparación, ser un gran conferencista, un gran profesor, pero necesita algo muy importante para poder escribir su primer libro en el campo del cuento, de la novela, de la obra de teatro, y es ser artista. Si no se es artista usted puede leer 40.000 libros y no llenar una página. Entonces lo que debe hacer fundamentalmente el escritor, la persona que desee dedicarse a la literatura, el arte, es escribir. Y le voy a dar un ejemplo: en Costa Rica tenemos escritores en cuyos libros un adjetivo no está fuera de lugar, ellos se llaman, por ejemplo, Moisés Vicenzi, Dengo, Gagini, Magón; encuentra usted escritores muy famosos con la capacidad de escribir a la perfección una obra de teatro, una biografía, un ensayo, un cuento, una novela, y sin cometer un solo error, pero como ellos no eran artistas, su obra nació aquí, murió aquí y nadie los toma en cuenta. Nosotros tuvimos un gran artista, un gran escritor… Nuestro único y gran escritor se llama Carlos Luis Fallas, éste escribió libros extraordinarios, ¡pero! ¡pero!, no estudiaba, así no manejó algo muy importante que el escritor tiene que aprender: la herramienta, el idioma; la gramática no la conoció. Por eso él se quedó para nosotros no más. Un hombre tan grande, tan grande que podía estar incluido entre los más conspicuos escritores de la historia de la humanidad. Pero le faltó humildad. Si hubiera tenido un editor, un filólogo, una filóloga, le hubieran ayudado como lo han hecho conmigo.
P/¿Y sobre el proceso de publicar?
R/En estos momentos de cada mil libros que se editan solo el tres por ciento vuelven a ser editados por segunda vez. De los 10.000 escritores que tenemos en América, solo los escritores didácticos viven bien, y algunos que se pueden llevar a su familia a un restauran de lujo una vez a la semana, como García Márquez, los demás somos pobres. Por ejemplo, fíjese un libro mío como “Tenochtitlán” que las librerías venden en 15.000 colones, en ese momento que lo dan a ese precio la librería genera 7.500 colones, y a mí de esos 15.000 me dan apenas 1.500 colones, el 10% y pagado a un año. El artista de libros es muy explotado. Aquí en Costa Rica las editoriales han llegado al colmo, como no venden el libro del escritor nacional (estoy hablando de la Editorial Costa Rica, de la EUNED, de la Nacional, del Tecnológico) los embodegan pagándoles los derechos de autor a los escritores con libros. Y hay un tipo de artistas en Costa Rica tan maltratados, me refiero a los músicos, los que escriben canciones y que en las radios no consignan el nombre de la orquesta, quién compuso la música, cuándo escribió la letra y muchas veces ni el nombre del cantante. Ponga cualquier radio. Y eso me parece lo más oprobioso: el sistema de la violación de los derechos de autor que hay en este país. Ahora está CANARA hablando de que va a ganar un pleito, bueno, CANARA está llena de radioemisoras que en ningún momento dicen quién es el escritor, quién es el músico. Estaba con Armando Manzanero un día en un hotel de aquí y una muchacha empezó a cantar una canción de él y no dijo de quién era. Esa práctica es una barbaridad.
P/¿Qué libros le recomienda usted, don José León, a los lectores heredianos?
R/Para mí la novela más bella que hay en América, la única novela es Pedro Páramo y la obra de Juan Rulfo. Como escritores costarricenses yo recomendaría a Jorge Debravo y también a la única persona que ha llegado a escribir poesía en este país: Eunice Odio. Y por supuesto, la obra de Carlos Luis Fallas, no hay en Costa Rica un escritor como él, no hemos superado a CALUFA, después de él, Durán Ayanegui, que ha escrito una novela que ha sido premiada y recontrapremiada en Europa, aquí ni siquiera la citan: “El día en que desaparecieron los topos”.
P/¿Tenemos los costarricenses a José León Sánchez para rato?
R/No, no, estoy muy enfermo. Llevo dos infartos, un derrame cerebral; hace unos cuatro meses estuve en una clínica de la Asociación de Escritores de México en que me iban a operar y no pudieron por mi estado. Y la semana antepasada estuve muy mal, porque a veces me dan unas reacciones por la diabetes muy alta, la presión elevadísima. Hoy me encuentra usted de buena voluntad pero por término medio siempre estoy aniquilado. Por eso quiero tener tiempo para escribir y terminar la novela “El domingo es primavera”.
P/Un último mensaje a los heredianos, usted, un hombre que ha recibido muchas injusticias y a pesar de ello no habla con rencor…
R/No hablo con rencor porque fíjese que cuando yo quedé preso había 500.000 habitantes, eso quiere decir que el 80% del país no había nacido, hoy tenemos 5.000.000 de habitantes con los nicaragüenses, pero de gente que no había nacido. No fue importante que me sentenciaran a 30 años injustamente, lo importante es que 50 años después esos mismos tribunales me declararon inocente y la Iglesia Católica me ha pedido perdón. Eso es lo importante. Lo demás, no cuenta.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Sobre la polémica a raíz del artículo "Publicaciones" de Humberto C. Garza

El poeta Frank Ruffino, declamando sus poemas de memoria en la presentación de su primer poemario "Diablos alucinados" en la Casa de la Cultura Alfredo Gonzáles Flores, en la ciudad de Heredia.

Publicaciones...

La práctica diaria y un considerable bagaje de conocimientos lingüístico-literarios nunca van a sustituir talento natural; con esto no estoy insinuando que el estudio y ejercicio sean innecesarios a un poeta que nació dotado de gran genio, la mayoría de autores inmortales tuvieron extensa educación formal o educación adquirida sin asistir a planteles de estudios superiores; es imposible para un 'bien intencionado' escribir profesionalmente sin tener vastos conocimientos de las reglas que atañen al oficio, también es imposible para un académico escribir textos de mérito sin poseer talento natural para hacerlo. Este tipo de problema aflige a la poesía actual más que a ningún otro de las artes; son tantos los pedagogos y aficionados que incursionan en ella con tan desmedida agresividad y obstinación por publicar virtualmente y en forma impresa; que el público, con razón más que justificada ha dejado de leerla. El daño no para ahí, sino que ya trascendió a los únicos medios de divulgación que antes tenía; cuando editoriales, revistas y periódicos serios dejaron de publicarla. Su repulsa fue tan rotunda y abierta que varios diarios de gran circulación notificaron que en sus páginas... ni siquiera reseñas de poemarios iban a insertar. Algunos editoriales, quizá por manipulaciones internas, algunas veces se han dignado a publicar a autores que gozan de institucionalidad y mediano renombre, pero de sobra es decir que estos han sido grandes fracasos económicos. En los años cincuenta y sesenta aún era fácil encontrar libros de poesía en librerías, tiendas de revistas y hasta en parapetos que ponían algunos vendedores en las calles; ahora, cuando alguien busca obras de grandes poetas del pasado o de poetas contemporáneos que saben hacer bien las cosas, va a tener que armarse con mucha suerte y acudir a "ferias de libros" que se llevan a cabo en grandes ciudades, de lo contrario... es prácticamente imposible adquirirlas. Cuando los novelistas, que son tipos disciplinados y expertos en la ejecución de su oficio están padeciendo un treinta... y en ocasiones hasta un noventa por ciento en la devolución de sus libros, es fácil predecir el descalabro que puede sobrevenir a publicaciones hechas por "poetas" que escriben con el regocijo infantil, ignorancia y falta de seriedad propias de una turba de muchachos en vacaciones.El gobierno y las universidades, en un vano intento por brindar apoyo al arte subsidian pequeñas ediciones poéticas que infaliblemente no se mueven ni logran llegar a librerías. La industria del libro es costosa en todas sus fases; la preparación de textos para impresión y distribución implica grandes gastos y además es un negocio; sería inmaduro pensar que un editorial formal pague personal que evalúe para edición las obras de miles de "poetas" que existen en cada ciudad, y mayor inmadurez aún sería imaginarlos pagando a distribuidores un cuarenta por ciento del costo de cada ejemplar para esparcirlos en librerías que no van a querer ponerlos en sus estantes; los libreros conocen bien su comercio; su larga experiencia les indica negar espacio en sus negocios a cosas que ¡No se venden! Cuando deciden dedicar un estante o dos a la poesía, invariablemente ponen a los 'consabidos': Homero, Dante, Shakespeare, Byron, Lorca, Neruda... y a algunos contemporáneos que saben hacer bien las cosas y a quienes puedo contar con los dedos de una mano, e. g.: Nicanor Parra, Miguel Arteche...El que un poeta adolescente, lleno de juvenil entusiasmo dedique tiempo a la tarea de propagar sus anodinas obras por todos los medios de comunicación posibles, es comprensible, su falta de experiencia y discernimiento le impiden tener consciencia y cuenta cabal de lo que hace; pero el que un poeta maduro, impulsado por la hipócrita buena recepción y falsa adulación que 'los miembros de su logia' le prodigan, intente hacer lo mismo, es necedad en toda la extensión de la palabra. El "Aquí donde yo vivo la gente no reconoce mi talento" será porque la gente no encuentra talento que reconocer; y el "Cada poeta debe escribir lo que le nazca", avanti!, puede escribir lo que le 'nazca' sin tomar en cuenta el gusto del público, que lo haga absteniéndose de propagarlo en medios de comunicación que acceden las multitudes. Muchas personas cantan en el baño o cuando manejan, pero nunca corren a un estudio de sonido con la intención de grabar.Existen poetas que organizan presentaciones y participan en recitales donde LEEN sus poemas; hacen eso incluso con textos que se componen solamente de 3 ó 4 estrofas, no los aprendieron porque fueron incapaces de hacerlo o tal vez consideraron trabajo inútil remitirlos a sus memorias; ¿En qué cabeza cabe pensar que un poema leído es un show apto para divertir audiencias? Los poemas son obras de arte, no artículos de periódico, estos deben ser memorizados y declamados con voz expresiva y fuerte; y de ser posible con acompañamiento musical. Un actor, rapsoda o locutor... puede leer y deleitar concurrencias porque tiene gran experiencia en ese tipo de actividades, pero un poeta inexperto en locución, prosodia y el arte del buen hablar debe evitar en lo posible andar aburriendo audiencias. Antes de publicar en letra impresa o en forma virtual; antes de ir a dar lecturas frente a grupos de personas, es preciso cerciorarse que nuestros escritos gustan a familiares y amigos.

Humberto Garza




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