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jueves, 26 de noviembre de 2009

Canto de los dos reinos

PRIMER CANTO

Reino del poeta muerto

Oh poeta, aun tu calavera
sobre la roca silba tonadas!
La hace cantar el cierzo
y salen por tus oquedades
endechas y lúgubres meditaciones.
No faltó alguien que te dijo:
“anda, dime ahora un poema”.
Mas era un instante de calma
y no pudiste demostrar nada
de tu antiguo talento
en un último intento
por vencer a la Parca
y aullar al mundo
que aún es tuyo el poder
del verso.
Yo sí sé tus himnos
cuando arrasan aquí los nortes,
yo sé como pervives
con la alta hierba
de este baldío olvidado
habitado por sierpes
y escorpiones.
Los carbunclos te invaden
por la noche y vuelves
a contemplar por un instante
las cosas con ojos
de un dios fosforescente.

Algún grillo te ha prestado la voz
y tu reino ha tornado
en teatro de extraña acústica,
un pétalo traído
por el viento ha caído en tus fosas
para darte un fresco respiro
en esta muerte
de húmedas fetideces
y pobre inframundo
calcinado por el polvo.

Oh poeta, aun anida
el temor en tu mundo
de mineral, el temor
que algún día decida
un picapedrero extraviado
de las reales canteras
hacerte añicos
y desperdigar para siempre
el pequeño poder de seguir
cantando desde éste, que crees,
tu definitivo exilio.
Ese día brillarás en mil partes
por el campo y seguro,
(te digo: no temas más)
encontrarás el supremo
canto de la luz reflejado en ti,
y atraerás a los niños
que hoy por hoy
despavoridos correrían
al descubrir un fantasma en medio
de la soledad del monte.
Así también estarás
junto a caracolas
y piedras preciosas,
tal vez, poeta, hasta este honor
te esté esperando
en las pequeñas manos
capaces de resucitarte por instantes
en el reino eterno de la fantasía!

Oh poeta, que conoces
a fondo el poder del viento,
la misteriosa danza de los insectos,
la absurda vanidad de los creídos
con mueca de eternos,
es tu suerte ser el dios
de estos parajes.
Yo he puesto mi secreto lejos
del peligro adonde ni el cazador
se atreve y donde solo
la serpiente cruza tu albo territorio
y percibes el aire con su lengua bífida.
Mejor que una lóbrega tumba
es este destino abierto a la vida y a la luz,
mejor, incluso, que yacer tu polvo
en una delicada lámpara a la que nadie
frota con fe para despertar al genio.
Tal es la vulgar muerte de los hombres.

(Si no aparece a continuación, en la próxima entrada pueden leer el segundo canto. Ir a archivos del blog).

6 comentarios:

juan carlos olivas dijo...

Hola Frank,
me gustó mucho este escrito, percibo cierta ambivalencia entre el canto o la alta música de las esferas y un coloquialismo muy bien logrado.

Saludos hermano.
Juan Carlos

luciernaga_poeta dijo...

Frank con que gusto me paseo por tus letras, a ratos me emociono y en otros me quedo releyendo para no olvidar la frase y atesorar su contenido. Mi gratitud contigo poeta, que nos entregas tu talento en estos versos.
Un abrazo de amistad
Cecy

Debrus dijo...

Saludos Frank:

Voy a ser franco en dos voces: la positiva y la negativa. Tengo un di-lema:

Me cuesta leer con ese fondo negro, a pesar de ser joven. Me parece un poema bastante largo y cargado de palabras grandielocuentes, exceso de adjetivaciones, en demasía cargadas. Creo que también palabras que son en sí misma conceptos lo cargan. La palabra sencilla, para mi gusto, es más adecuada para el poema. Dicen más, y con mayor precisión, las palabras con un significado (semántico o pragmático) "liviano", que esas palabras del romanticismo o del barroquismo que nos dejan, al final, el sabor de no entender qué se quiso decir, con tanto que se quiso decir.

Me gusta el compromiso, la conexión fuerte y decidida con el tema, con la idea de hablar del poeta como de alguien inefable, pero lleno de calificativos. Tenés unas imágenes bien logradas, un juego intenso que buscás con ahínco, aunque -reitero- muy cargado e impuntual.

Gracias por compartirlo.

Debrús Jiménez

Frank dijo...

Amiga Cecy: si ahora mismo fuera un cóndor, como los que habitan las altitudes de tu cordillera, iría hacia a ti con la finalidad de estampar un beso en tu mejilla...
Tu presencia ilumina todo.
Un abrazo.

Estimado Juan Carlos: agradecido por tus palabras. Este tipo de poetizar no es mi estilo, pero bueno, hay que darse caprichos: escribir como lo hacía uno en tiempos de colegio cuando teníamos a la poesía clásica como la única. No sé si leíste el Segundo canto: "Reino del mundo" que sigue en el siguiente archivo...

Debrús: Gracias por acudir a este espacio y dejar tu valiosa opinión.

Jorge Torres Daudet dijo...

Frank, me ha sido muy grato devolverte la visita que has hecho a mi blog; me ha encantado leer este poema. Continuaré haciéndolo.
Un fuerte abrazo.

Frank dijo...

Gracias poeta amigo! Sin duda alguna debemos usar esta extraordinaria red de la internet, de otra forma es poco probable saber del estilo de otros poetas contemporáneos.

Y como decía mi abuelo canario:

Salud y pesetas!

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