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viernes, 29 de agosto de 2014

© 'NO ES ARIO…'. (Relato de Frank Ruffino: retrato de un ex aspirante a nazi)



Frank Ruffino

LA enorme esvástica convence al curioso transgresor que al fin se trata de su Santo Grial: una suerte de templo nazi sobreviviente de la Segunda Guerra por sagrados designios.

Emocionado y tambaleante, incursiona en el raro reino jurando que verá al mismo Diablo que un día tratara de ser buena persona y más aún artista, malogrado retratista del espíritu de sus amadas Zúrich, Berlín,Viena; aunque sea solo avistar un clon de Der Führer (su buen Adolfo) ordenando desde su cuartel de operaciones estratégicas, sin el mínimo costo y reparo, invasiones como si se tratara de despachar mensajeros o sirvientes a la vuelta de la esquina…

…Al contrahecho de Joseph Goebbels renqueando con efusión paternal hacia su encuentro, a Heinrich Himmler alabando la blancura y virtudes de sus hercúleas extremidades, sus flameantes risos de oro destacados contra el sol, el oscuro enigma y significado de una inteligencia superior, su respetable estatura e implacable bravura; al gay Hermann Göring al menos saludándolo desde su Messerschmitt Bf 109 en un móvil colgado en lo alto de aquella catedral de horrores inimaginables; a Rudolf Hess representando al cautivo nazi: simio rencoroso con el mundo equivocado asomando desde una celda sus cuencas oscuras en busca de su amado Líder Supremo, al rescate ya para siempre. Al zorro del desierto Erwin Rommel dirigiendo por triste error de cálculo la guerra relámpago de divisiones Panzer contra su atemorizado y débil ser de 80 kilos y metro ochenta.

El Reichstag engalanado de banderas rojinegras y de miles de cruces gamadas en llamas inextinguibles porque son el fuego, legiones de tropas de la Wehrmacht fundidas en fieros y disciplinados soldaditos de plomo marchando con frenesí bajo la Puerta de Brandeburgo…

Pero no, el hombre vuelve en sí notando la ausencia de los fabulosos e inexpugnables bunkers nazis que protegieran en sus fronteras al Imperio de los mil años.

No era el Tercer Reich, sino el infernal castillo de un loco que al verlo, le advirtió:

-No es ario, haga el favor y regrese por donde vino o me veré en la feliz tentación de enviarlo al campo más próximo, junto a los malditos jodidos.

****

'No es ario...', relato inédito de Frank Ruffino escrito en mayo, 2014, Getsemaní, San Rafael de Heredia.




jueves, 31 de julio de 2014

Poema de Frank Ruffino: 'HEMISFERIOS'





UNO tiene el ser entre
llanto risa.

Uno tiene el alma suave
crispadamente,
diáfana turbia fuente.

Uno tiene lo que tiene
sin poder más.

(Uno y el vino,
uno y ellas, sima cima,
serpiente gorrión,
clara luna tétrica oscuridad).

Uno tiene rabia mansedumbre,
vacío manos llenas,
suerte mala suerte,
lucidez oscuridad,
caídas levantines,
motivos desmotivos
dolor sin dolor,
amor desamor,
artífice demoledor
de mi sino.

Dicen uno tiene cosas raras
comunes a manos llenas,
caballero patán,
horas deshoras,
perro tigre,
veneno vitamina,
hijos deshijos,
madres desmadres.

De tantas cosas que tengo
carezco,
de todo lo que dicen
desdicen de mí,
es afortunado
desafortunado
tener tantos decires
desdecires.

***

Texto inédito del poemario 'Isla Sombra', a publicarse este año. El poema fue escrito hará mes y medio, ahí, sobre la barra del bar El lobo estepario, en San José de Costa Rica.

Imagen: ayer, en la bella y mística ciudad de Barva.





martes, 15 de julio de 2014

POEMA: LA MUERTE NO GANA PARTIDOS DE FUTBOL…


A Jorge Luis Pinto y sus muchachos,
por darnos La Vida gol a gol

LA Muerte no gana
partidos de futbol,
suele yacer ahí, aplastada
bajo el balón,
la Vida la impulsa
hacia el arco
y es su peor momento,
su máxima derrota
en el campo;
por eso La Muerte
le teme al futbol
y a los deportes nobles
donde muy pocas veces
logra hacerse de medallas
llevándose a un hijo nuestro.

La Muerte no gana
partidos de futbol
porque sus pies de hielo
se petrifican
en la grama,
y sus ojos de cristal
se quiebran
como todos los falsos sueños;
los botines de La Muerte
son de piedra
por eso difícilmente
nos hace un gol de lujo,
su único y admirado ser
es el referí de negro
escoltado por sus dos líneas:
cuando pita un penal alevoso,
entonces, como un pavo real
de fuego en el palco,
aplaude con repugnante fragor
vitoreando a los tres cuervos.

La Muerte no gana
partidos de futbol.
De niña, bajo la mansa lluvia inglesa,
soñaba con lograr
grandes cosas en el futbol
aniquilando a todos
los jugadores,
derrumbando más a menudo
graderías colmadas de seres vitales
como niños,
y no se le termina de cumplir el deseo:
rara vez en la cancha
es la vencedora
cuando por un inconcebible
golpe de suerte
le cae el balón entre sus manos
de sombra, logrando así ocultar
un instante la estrella
que nos alienta
o apagar por segundos los faros
de los estadios.

La Muerte prefiere
los deportes extremos:
el alpinismo, las carreras
de motores,
el paracaidismo,
el bungee jumping
y los grandes y largos
saltos en esquí…

LA Muerte no gana
partidos de futbol,
suele yacer ahí, aplastada
bajo el balón,
La Vida la impulsa
hacia el arco
y es su peor momento,
su máxima derrota
en el campo.

***
Martes, 08 de julio de 2014, montañas de Getsemaní de Heredia. Poema inédito de Frank Ruffino.


IMAGEN: en la bella y fría campiña herediana, este mortal de espaldas mirando hacia el Valle Central, el martes 08 de julio, cuando el avión de la aerolínea AVIANCA, que traía de Brasil a la Selección de Futbol de Costa Rica, sobrevolaba victorioso varias ciudades ticas. Ahí llevaba mi espejo (el que uso para afeitarme), y poco antes hice señales a la nave por tan grande triunfo de la nación costarricense. Regresé a mi cabaña y algo inspirado compuse el anterior texto.


lunes, 23 de junio de 2014

POEMA: © ALUMBRAMIENTO: (FRANK RUFFINO)

Lienzo: obra de la poetisa y pintora sevillana Carmen Molins.

al camarada Cristián Marcelo Sánchez

BALANCE
de tres en punto,
apenas al despertar
me alerta de este monolito
y su pendiente.

Aún así este cantar
jadeando avanza, remonta,
imprime andar
de efímero humo,
dice adiós a la luciérnaga
rezagada,
al que toca su violín
con mucha angustia,
y a los sufridos sin motivo.

Este silbido solo y negro
es el gemido contenido
de un niño ahogándose
contra su almohada
para no molestar a nadie,
apenas sea el abismo
de la noche, de la nada,
testigo de un dolor
por estos lados,
cada quien en su isla de terror,
cada quien abonando su miedo,
cada quien merodeando su olvido.

Y ante estas certezas
un ojo de mí
salta del rostro
y va al espejo,
se acicala aclarándose
la noche
(despeja su terror
de ser libre),
ajusta la corbata preferida,
sus zapatos de cuidadoso andar,
se peina y abotona,
toma el sombrero
y su paraguas,
luego se va,
y este otro hermano
le prodiga un adiós
recordándole el camino
al cráneo (casa),
el retorno de narrar
imágenes de allá afuera.

Este cantar tuerto
y a veces ciego
tira eso y más por la borda
como echar una morpho
al vendaval.

Algunas veces licencia
su mano y sale
del lecho, abre la celosía
y repta por sí misma
en otros lares
olisqueando con sus dedos.

Se desbarata el instrumento
de mi voz,
disección sin morir.

***

Del texto inédito de Frank Ruffino © 'Isla Sombra' (2014).








sábado, 7 de junio de 2014

© 'DONDE DUERME LA MARIPOSA'*****




SENCILLO HOMENAJE A DOS AMIGOS MUY QUERIDOS: Chavela Vargas y Jorge Charpentier.

ME alegra por vos
que me quieras, Chavela,
desde allá,
en tu decoroso retiro
donde vuelve
a encresparse,
verde y filoso,
el agave,
y José Alfredo y vos
y vos y José Alfredo.

Me alegra por vos
que tu muerte
sea tan falsa
como artefacto chino,
apenas para darte
un respiro
buscando confundir
a todos.

Y aquí vienes
y creo aquello
que me parecía
tan bizarro,
y tal vez errático,
cuando tu alma
sentenció en la noche
un aprecio extraño.

Ah Chavela incorregible
que hasta la Muerte
te da licencia
y vuelves
andar por tu perro mundo
con tequila
bajo el brazo,
canción,
mujer
y llanto.

(Chavela sube
a mi isla
sin venir por la mar.

No deseo sugestionaros
con algo tan trillado,
pero cerrad los ojos,
haced silencio
y escuchad
el paso quedo y lento
de la oruga,
la crisálida
saliendo,
una guitarra
desgarrada y ebria
revoloteando
y es Mujer).

Texto escrito esta fría madrugada de junio, montañas de Getsemaní de San Rafael de Heredia. Del poemario en construcción © ‘Isla Sombra’, de Frank Ruffino.

*****Título del poemario de mi amigo extinto Jorge Charpentier García (‘Donde duerme la mariposa’, Mesén Editores Ltda., 1981).

PEQUEÑA ANÉCDOTA:

Una noche de 2003, el camarada poeta Jorge Charpentier me relató en el bar La Marinita el porqué del título de su libro ‘Donde duerme la mariposa’. Y era que un día en la madrugada salía ebrio del antiguo bar Chelles (costado sur de la Soda Chelles), y vio exánime una linda Morpho azul en medio de la acera fría y sola. Tal encuentro con la muerte de ser tan bello y frágil le inspiró todo un poemario.

De la recordada y querida camarada Chavela Vargas, la canción ‘Paloma negra’:

http://www.youtube.com/watch?v=OanOkaXRvoM



IMAGEN: Este mortal junto a Chavela en su casa de habitación, año 2000 (Contraportada de mi poemario 'Diablos alucinados' -cuatro textos-. Sociedad Editora Alquimia 2000 S.A., 2002).

domingo, 25 de mayo de 2014

Poema © 'Estaciones' de Frank Ruffino (Reedición Nº3)



© ESTACIONES 

EN esta hora no me reconozco,
se hace difícil determinar en el espejo
mi pálido rostro tenue.

No tengo memoria de mí.

Esta quietud me inquieta.
Del cajón asoma el negro violín,
un enano azul lo lame.

Alguien comienza a mover mis hilos,
escoge el traje amarillo,
los zapatos rojos, la corbata blanca con lunares…
Empieza la función.

Ya la gente ríe.
Quisiera decirles lo que siento,
no lo que el hombre farsante
y petulante habla: el discurso manido,
unos versos tan agotados
como su cepillo de dientes
(el afán devorador por la notoriedad lo aprisiona).

Aquel niño transparente
prometió liberarme de este oprobio…

Quizá su cuerpo diáfano fue curtido
por los soles y los vientos
o envejeció su alma para sentir la ilusión
de resucitar la vida en esta triste marioneta.

Quizá ha traído sus propios niños
a este tenderete y no le he reconocido.

Han reparado mis articulaciones,
me han pulido y pintado…
No supe más de él.

Y en esta hora no me reconozco,
se me hace difícil determinar
en el espejo mi pálido rostro tenue.

(Del libro de Frank Ruffino © "Viaje de ausentes", Perro Azul, 2006).

miércoles, 14 de mayo de 2014

Poema de Frank Ruffino: © VISTAS DESDE EL SALÓN PARÍS




© VISTAS DESDE EL SALÓN PARÍS

a los camaradas Albino e Ileana Vargas,
hermanos hasta el infinito

EL ciego camina
sin el miedo de los que ven.

La quieta joven
contracorriente:
es su mundo
ir con rosas por la avenida.

Desde la penumbra polarizada
un ser solitario me mira…
No desentraño el misterio
de su rostro, y parte el carro
entre nubes tóxicas,
y aún así sigue
en acertijo y le hago un saludo
tocando con el lápiz
la punta de mi boina,
leve mi sonrisa
con algo de fría ironía.

La tica es un bello artefacto
que deseo descomponer
y componer una y otra vez:
aquí su sexo,
aquí sus nalgas,
sus bustos,
sus piernas,
sus espaldas
labios, lengua, orejas, nariz, ojos…
sí, los ojos,
que avistan el ansia
perenne del hombre.

Ahora el paisaje se invierte:
pienso en mi pequeño Octavio
tan lejano a estas horas.

Ay los hijos
ipor dónde vienen los hijos!
ipor dónde se van los hijos!
Un día parten y el padre
a ninguna parte.
Aquí es la casa.
Esto es un cementerio.

Las cinco de la tarde en el Salón París,
los artefactos no dejan de transitar
vertiginosos,
millones de refacciones
desintegradas levitando en mi alma:
quito esto a ésta, lo pongo a aquella,
a la otra dono ese color de la morena,
y traslado los ojos verdes de esa muchacha,
las nalgas de ella para ésta,
sus piernas en vuestro tronco,
el cabello fucsia del maniquí
derramo sobre la linda señora,
el cerebro de la estudiosa
en la estilista,
el pincel de la pintora
en manos de la enfermera…

Salón París y el aguacero,
e igual el caos cae
a latigazos,
una busca aparcar, imposible…,
las locas bocinas de los autobuses
llevando trabajadores a sus casas
hacia las montañas de Goicochea;
se abre un campo con razón
(vacío y silencio),
va la carroza fúnebre:
el chofer fosilizado
exhibe más cara de muerto
que el frío pasajero.

Y desde la caja
ella prodiga un adiós,
volteo: es conmigo,
replico su bondad,
su despedida final.

Acelera la limosina y su cuervo,
y se pierde,
también nos perderemos
entre el humo de la vida
y el aroma de las rosas.

Pero a esta hora
en que apenas se fuga la tarde
los hippies
van tres cuadras hacia el este,
al Morazán, a fumar yerba,
a sentarse en las escalinatas
del Templo de la Música
porque dijo mi amiga gótica es portal
hacia otras realidades:
he llegado a él,
bajo su gran bóveda
me detengo en su centro,
aspiro algo,
salgo por el lado del mundo
donde los mastodontes corren.

***


© 'Vistas desde el Salón París', poema de Frank Ruffino. Bar Salón París, Mayo de 2014.

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