Seguidores

lunes, 13 de noviembre de 2017

© Oda al pedo. Autor: Frank Ruffino.

LA invencible justicia
que veo aquí
es la pedocracia
que se aplica igual,
trillado es decirlo por tabú
más gran verdad:
desde la reina de belleza
hasta el más feo de los feos,
pasando por el inquilino
de la Casa Blanca
y el inmaculado
señor obispo de Roma.

Su Majestad el pedo justiciero,
prueba irrefutable,
escabroso aroma
pero inequívoca señal
de que estamos vivos al soltarlo
fiel a su destino porque los muertos
no practican más tu acre sinfonía.

Cuantas veces, pedo inseparable,
ruborizas a la impecable dama
que por mortal descuido,
a tiempo no ha contenido sus nalgas
y sales trepidante cañonazo pirata
cual es tu fiel naturaleza.

Y eres una gracia en el rico,
agravio en el pobre,
un chiste en el niño
y un descalabro
si por cruel accidente llegas chillando
a la hora de practicar la diplomacia...
Pero en el fondo eres el mismo
que explota sincero en el aire
con sonora carcajada.

Y hay cultores del pedo
como mi amigo Boniche
que en reunión de amigos
adrede tiraba una moneda al suelo
con el fin de soltarte
en un trallazo incontenible
y así todos reíamos
cuando debíamos llorar;
rey sin vergüenza
que a todos apenas,
Boniche hizo de tu marcial
idiosincrasia
un monumento,
tributo a tu cuerpo de nube.

Era la hora de la romántica luna
cuando viniste inoportuno
de aguafiestas
entre los tiernos amantes,
era la hora de la perfecta cena
que llegaste con desgracia
a desarreglar la mesa.
Era la hora en que el vate
solemne decía en el salón su rima
cuando una mujer rolliza
al cruzar su pierna te dejó escapar
como el cuerno del vikingo
alentando el asalto.

Pero así sos democrático pedo
sin ningún remordimiento
y volverás a salir escarneciendo
a los angelicales vivos
con mueca de invictos,
esta humilde oda del poeta en tu honor.

Tilawatlán, lunes 13 de noviembre de 2017. (Un poema más para mi próximo poemario © 'Gystyca' que imprimo en diciembre).

Hoy les comparto este corto gracioso denominado “Pedos en los Baños de la Ópera”:

https://www.youtube.com/watch?v=Pibg0nEd5Rk

lunes, 30 de octubre de 2017

Cuento de Frank Ruffino: © Habla el fantasma de Eusebio Mongrillo






Yo, Eusebio Mongrillo, poeta, mujeriego, borracho y matón, era de los que, confiado por mi gran tamaño y fuerza, abusaba de los más pequeños y débiles. Al avistarme mis parroquianos por el campo donde se levantaban los puestos de los turnos pronto se corría la voz y cundía el pánico:
-¡Ahí viene hasta el rabo Eusebio Mongrillo!

Entonces, el ambiente relajado y alegre habitual en cualquier fiesta pueblerina, tornaba más bien a velorio y a expectación contenida que siempre capitulaba con una víctima producto de la paliza que propinaría a cualquier cristiano sin que este me alentara a la pelea.

De tal forma sobraban las excusas para que yo, creído en vida el coloso de Rodas, arremetiera contra un fulano escogido al azar. Algunos de los concurrentes preferían optar por una pronta excusa, y con un ligero apretón de manos a su amigo o conocido más cercano, o un imprevisto y desganado ‘hasta luego, mi señora o novia me espera’ o bien nada de esto, sino apelar pertinentemente al refrán ‘mejor decir aquí corrió que aquí murió’, marchaban presurosos y espantados para alguna otra cantina o bien para sus casas.

Ciertamente en el transcurso de media hora esto último hacía la mayoría. Sin embargo, usualmente quedaban suficientes paisanos envalentonados, anestesiados por el mejor aguardiente de contrabando traído de los espesos bosques vírgenes de Tierras Morenas, esos montañales que cubren de verde al volcán Tenorio.

Así, sin muchas dilaciones una vez apostado yo en un lugar estratégico del amplio salón improvisado, levantado de esa ya clásica y chabacana armazón de madera forrada de latas, solo debía agudizar mis ojotes de búfalo y seleccionar a la próxima víctima, literalmente, de turno, y hacer reír nerviosamente al resto de la atemorizada concurrencia porque, en verdad, hacía de las delicias de todos con mis desplantes de fortachón sin contrincante en esta tosca comunidad agraria. Y es que no era para menos: puesto un pie en cualquier celebración del pueblo, puntualmente ahí llegaba este protagonista de aguafiestas.

Conociendo aquellas gentes mi habitual comportamiento, solo era de esperar mi seguidilla de abusos que durarían toda la noche, mismos que culminaban parcialmente cuando quedaba fuera de combate, y esto solo lo lograba una ingente cantidad de chirrite que pasaba por mi feliz y agradecido gaznate, lógico era, aguardiente arrebatado de un zarpazo de la mano de alguno de los asistentes. Como si fuera poco, en tales circunstancias, ya apagada la música y disipada la mayor parte de la concurrencia en la grupera, un grupo de entusiastas borrachos temerarios me rodeaban con curiosidad, cual si fuera yo una peligrosa fiera de circo, atentos a mis atronadores ronquidos de alcohólico, o a la más mínima señal de que hasta en sueños Eusebio Mongrillo atemorizaba masacrando a quien fuera, pues por mi alzada de percherón, era imponente y efectivo en la hora de desatar mi descomunal fuerza a puñetazos o patadas de mulo enloquecido. Entonces un inesperado gruñido, seguido de un manotazo al aire, o una patada voladora de mis botas guarnecidas en sus picos con arcos de acero, creaba el más inesperado asombro en los ahí veladores, al punto que ninguno de aquellos se arriesgaba a estarse en un radio de por lo menos tres metros de mi humanidad, echada de medio cuerpo sobre una mesa o en la misma barra de la cantina fabricada de toscas láminas de madera burda de pésima calidad picada profusamente por los gusanos. Una especie de ‘síndrome de Estocolmo’ guiaba a estos paisanos, un ‘si no puedes contra él mejor únetele’, así en vigilia como cuidándome el sueño, llovían las zalamerías en honor a este macizo de hombretón que era yo…

Y una tarde así fue el escenario que encontró este temido fanfarrón en Tilawatlán donde en tantas ocasiones llegué a poner en práctica mis instintos más salvajes. Entre el barullo creado por la marimba, los tarros de percusión y la muchedumbre, buscando calentarme con la finalidad de alcanzar una proeza más digna de mí, posé mi caprichosa furia en un pequeño hombre, delgado y paliducho…

…‘¡Un alfeñique de otro pueblo, seguro será de Cañas!’…, vociferé. Como la locomotora de músculos que era, de una vez me le fui encima aplicándole mi celebrado abrazo de oso que hizo creer a todos sería otro pleito ganado, ‘pan comido’ para este ex terrorista fortachón. Una pitón no hubiera obrado con la rapidez y fuerza constrictora de mis robustos brazos de oso, pero, muy a pesar mío y de mis seguidores, el desenlace fue inesperado: Alvarito Canales, la supuesta víctima, lívido y exangüe a causa de la cruel asfixia de esta mole de músculos que lo atenazaba, en su último momento de vida recurrió a la maña más espuria y desconcertante (una suerte de estrategia exótica e inédita en pleitos callejeros) al desplegar su descomunal lengua de ahorcado, rozándome, de manera libidinosa y paciente, mi bocota de mujeriego grandullón. Sólo fue un instante, mas ante tal desplante ocurrente y osado de erotismo fuera de todo contexto, yo, exhibiendo el recato de una vergüenza moral desproporcionada, horrorizado por esta, si podemos llamarla así, técnica de lucha, solté a mi presa gritando incoherencias al tanto que mis ojos oscilantes se paseaban espeluznados en el techo de latas carcomidas por el herrumbre a fuerza de usarse el zinc una y otra vez en interminables turnos en honor a San Antonio. Al aflojar la pobre humanidad exánime de ese diminuto muñeco de trapo, si acaso de uno sesenta de estatura contra los dos metros de este antiguo ser, aún de pie y con su lenguona afuera, rebosante de espesas babas sanguinolentas, la cabeza del pigmeo quedó a la altura de mis huevos, feliz circunstancia que aprovechó para replegar aquella cosa carnosa, húmeda y espantosamente larga (más parecida a una salchicha alemana que a una lengua cristianamente aceptable) con el fin de imprimirme un mordisco felino que dejó a este temido pendenciero, cuan largo y ancho era, desparramado en gran parte de la pequeña pista bailable. Mientras confundido y mareado pataleaba yo como Gregorio Samsa boca arriba en su cama al amanecer encontrándose transformado en un monstruoso insecto, imposibilitado por esa flojera instantánea que propicia un horror inusitado y desconocido, Alvarito terminó por moler a patadas mi carota hasta sacarme los ojos. Ya recobrado totalmente su aire se hizo de una botella de la mesa vecina y sin titubear la quebró contra su filo incrustando una firme estocada en mi pecho de supuesto imbatible, y a borbotones floté en un espeso charco carmesí que acabó por espantar a todos desatando una estampida donde se arrollaban unos con otros, mientras el pequeño hombre agitaba sus manos en señal de triunfo, apostando con violencia desmedida su pie derecho sobre el pecho de esta bestia temida, un increíble trofeo conseguido contra todos los pronósticos, y anunciando con su voz chillona de flauta sibilante:

-¡El que sigue, o es que aquí sólo le temen a los gigantes y a los enanos!

Nadie quedó en la grupera, excepto yo Eusebio el gigante y Alvarito el enano. Lo que nos recuerda el hecho de que los extremos suelen ser malos.

**

De mi libro © ‘El Balcón Verde y otros cuentos’, que espero publicar unos 15 días antes de las elecciones presidenciales de febrero de 2018, en edición litográfica de bajo costo (500 ejemplares), engrapado, por lo que venderé ejemplares en 6000 colones bajo este lema de 'guerra': ‘Cuentos de humor negro para vengar a la Patria’.

Ilustración: para adornar mi cuento, en parte autobiográfico, pongo a este mortal con 30 años en 1995, servidor de todos ustedes y siervo de la Patria.

***

Hoy les comparto, de esta gran banda británica de rock que es Coldplay, en voz de su líder Chris Martin (cantante, compositor, guitarrista, escritor, poeta y pianista), su tema 'Magic':

https://www.youtube.com/watch?v=Qtb11P1FWnc

sábado, 30 de julio de 2016

Muy pronto verá la luz este año, de Veragua Ediciones, mi nuevo poemario Gystyca.



Mi último libro, diciembre de 2015, Alebrije Ediciones, Colección Maremonstrum.






viernes, 15 de enero de 2016

Poemario © Habitada oscuridad



MI PRIMER POEMA DE 2016 (DEL LIBRO EN CONSTRUCCIÓN © Habitada oscuridad)

© VUELTA DE HOJA 

VOLVERÉ cuando ya no sea un peligro para nadie,
cuando mi poesía no represente
un atentado subversivo, extraño y peligroso, 
y no perciban la amenaza que ésta
es para sus mullidas y agotadas cuerdas:
un conjunto de manías de pulsarla torpemente
y exhibirla en público,
con tanto boato y ruido, que desde el principio 
me crearon serias dudas
y un dolor crónico en la parte más blanda de mi alma.

...Desde la génesis, cuando mi alma era limpia 
y despoblada como sementera en esta tierra de promesas, 
descubrí asombrado y asustado 
(en el salón de actos de la humilde escuela) 
sus existencias ceñidas
a las engañosas bondades del hábito
y sus existencias peligrosamente seriales... 

Volverá mi afilada pesadilla ya sin rostro para ellos,
mas dejando una sensación maldita 
que los hará temblar de insomnio. 

Volveré, yo volveré por sus mediodías de llenura,
sus meriendas eclipsadas de repostería
y lisonjas de mercado,
ondulantes cenas perfectamente miserables
anegadas por el vino.

Volveré despojado de mis venas circulantes;
mi piel será tan larga y curtida que abrazará sus islas 
y sitiará sus tribus, 
entonces, solo entonces, 
se acordarán de mí. 

***

LA POESÍA HA SIDO MI ‘SALVAVIDAS’

Pieza, tentativamente, que formará parte de mi poemario en construcción © Habitada oscuridad. Deseo publicarlos en unos cuantos meses, y enviarlo, junto a mi último poemario © HABITACIÓN DEL HOMBRE –Diciembre 2015- a los Premios Nacionales Aquileo J. Echeverría 2016. Para este año que pasó cerraron convocatoria el 30 de noviembre (cambiaron nuevamente la ley), y no lo sabía, así © ‘Habitación del Hombre’ no podrá concursar: lo bueno es que admiten obras con fechas de diciembre de 2015 para esos premios de este año. En este tiernito 2016, ‘Vuelta de hoja’ prácticamente es el primer poema en forma que escribo de un tirón sin aplicar ‘limas’ ni ‘podadoras’, y así arranca mi actividad de escritura, que suele ‘dormirse’ hacia mediados de diciembre y hasta principio del nuevo año. Hace unos días, que igual a este poema, escrito en mi teléfono celular letra a letras en el ‘bloc de notas’, esbocé algunos textos, quizá unos 20, que ahora debo pasar en limpio y ponerlos bonitos para calzarlos o acuñarlos en © Habitada oscuridad, o definitivamente echarlos al ‘trash’. 

Agradezco a todos los lectores y lectoras a lo ancho y largo del territorio nacional, de España y principalmente de los Estados Unidos por adquirir mi obra © HABITACIÓN DEL HOMBRE (Alebrije Ediciones, Colección Maremonstrum, diciembre 2015. Aún falta imprimir 100 libros más a fin de completar los 300 ejemplares para la primera edición registrados en la Biblioteca Nacional), y anteriormente © HOMBRE ADJUNTO (Editorial Alma Mater, octubre 2013). Yo, que obsequié a diestra y siniestra parte de © Hombre Adjunto (300 de los 500 libros de su primera edición) y mis anteriores poemarios, nunca pensé que, en esta lipidia temporal que se me está alargando mucho, subsistiría de la venta de mi obra: ¡325 poemarios coloqué directamente en 2015! ¡Gracias Jesús de las Estrellas, musas de la poesía y ángeles míos! Es el buen karma creado desde que empecé amar a la Poesía de niño, allá en la escuela de Tilawatlán (Tilarán): esta devoción y afecto sin ‘vacaciones’ (ni vacilaciones) de años o décadas, o de media vida, incluso, que suelen tomarse muchos ‘poetas’; ni ‘ripios’, ni dudas vocacionales…, me han salvado ahora a los 50 años, como persona y como poeta. ¡Gracias seres del universo, aliados de este ser terrícola que solo desea el bien para mi amada Patria y para este planeta!

Hace 13 años moría de cáncer linfático (envenenado por el mercurio que una amante bipolar me echaba en los alimentos al intentar dejarla. Compraba los termómetros por docenas en el Amigo Invisible…), y la Poesía me hizo olvidar mi condición terrible que, de contarla a fondo, sería una de las grandes novelas negras de la historia de Costa Rica: ¡la realidad siempre superará a la ficción! ¡La Poesía, mi dulce dama, novia perpetua de mi alma!, me salvó y nunca padecí, nunca tuve miedo, nunca dije nada de mi enfermedad a mi familia, ni a nadie, y renuncié a ser parte de esa oscura cultura del cáncer que te mata más que el cobalto y quimio, recibidos a montones. A las bolsas de quimio rojas y moradas, les llamé en mi antipoema FLUIR EN MÍ ‘Fanta colita y uva’, y al sillón ‘confortable’ donde nos recetaban estas tomas intravenosas: ¡silla eléctrica! Del hospital México salía solo a la calle, pasaba el puente sobre la autopista mareado y perdido, y me iba para las cantinas de barrio Amón a terminarme de morir con la guaroterapia de siempre. ¡Ah, días aquellos! …parece que he vivido siempre experimentando constantes pesadillas, ¡y despertado de la muerte tantas veces, que creo al morir definitivamente será un despertar último a la luz de la eternidad!, ya sin esta angustia y dolor constantes creados por la oscuridad que nos habita. (Los títulos de mis últimos tres poemarios se toman de la mano con la PALABRA reiterada en sus títulos: primero © Hombre adjunto, luego © Habitación del Hombre, y para este poemario que publicaré este año: © Habitada oscuridad. Y si madre natura me das más vida, forzosamente el cuarto libro en 2017… deberá llevar la palabra 'oscuridad', así sucesivamente, un capricho ocurrente de mi alma).

Verba volant scripta manent. Así sea en poesía y la música: si la palabra no vuela, no tiene sentido pues el objetivo de la poesía es crear sensaciones etéreas, evocar recuerdos, suscitar ilusiones, esperanzas…, en fin, transmitir sentimiento y una estética en el lector, de la cual, muchas veces, ni siquiera el poeta se percata. La escritura, pues, valga decir, sea para los escritores, los historiadores, los estadistas, los científicos… (Frank Ruffino Detilarán). 

IMAGEN:

No se asusten. Esta foto me la hizo mi hijo mayor Fernando Garcia (soy solterón empedernido, mas tengo cuatro varones con igual número de damas, y un nieto), siendo él adolescente, hace unos años (principios de siglo). Estábamos bromeando, me puse su gorra de "pandillero" y actué una pose de duro (tampoco se equivoquen: SOLO SOY DURO EN LA POESÍA). Le gustó tanto que la guardamos y ahora siempre que la vemos nos reímos a mares. 

Y hablando de volar en nuestras vidas, literalmente o figurativamente en la poesía, los sueños..., hoy les comparto, de esta grande dama de la interpretación que es la canadiense Celin Dion (N. 1968. Recientemente viuda: deberá buscarse otro viejito porque le gustan los hombres remaduros: que le lleven 25 o más años, según confesó en una ocasión) su éxito de 2002: I'm Alive:

https://www.youtube.com/watch?v=NJsa6-y4sDs

viernes, 14 de agosto de 2015

Poema © HABITACIÓN DEL HOMBRE




UNO puede ser de cualquier pueblo,
de cualquier casa,
de una familia,
amigo de cualquiera
y de indistinto perro de la calle…

Uno puede, así, caminar sin rumbo,
entrar a cualquier casa,
de cualquier pueblo,
elegir cualquier amigo,
fungir de amo de cualquier perro 
siguiéndonos los pasos
moviendo alegremente su cola,
y llamar a la puerta y decir, simplemente:
‘¡ya vine familia!’,
y sentarnos a la mesa a compartir el pan,
y hablar las cosas de toda una vida
que nunca se hablaron…,
dar las gracias
y nunca volver a esa casa,
ni ver a sus moradores,
ni más al amigo,
ni a ese perro,
ni a ese barrio, ni a ese pueblo…

Uno puede hasta morirse
pero no muere el Hombre
que habita casa, barrio, pueblo…

***

Viernes, 14 de agosto de 2015, © ‘Habitación del Hombre’, texto inédito de Frank Ruffino que da título a poemario del mismo nombre. / Ayer fui a un pueblo de la GAM a dejar mi poemario 'Hombre adjunto' a un estimado lector que lo adquirió, y ahí, en el parque plasmé en una hoja el anterior sentimiento. Me está gustando ser 'cartero' de mi propia poesía. Es bonito compartir con los lectores. ¡Ya 100 libros entregados en los últimos seis meses!

IMAGEN: Hace unos días me eché al agua, y preparé otro pastel de manzana. Quién sabe... hasta pastelero me podría volver ¡pero nunca de la poesía! (Es que existen tantos poetas pasaditos de dulce...). Sobre la nevera se aprecia, parcialmente, el pequeño busto de Beethoven que el Poeta Alfonso Chase me regalara a finales del 2013.

lunes, 16 de marzo de 2015

POEMA: © LA INQUILINA DEL ÁTICO, poema de Frank Ruffino en homenaje a Ana Frank.



SOBRE mi cuarto vive una niña,
diríase jovencita en sus 14 años,
la escucho por la mañana:
lentamente el cepillo rasgar sus cabellos,
los suspiros frente al espejo,
sus frescas carcajadas,
la ilusión que a vivo llanto
suele caérsele hasta mis ojos;

...ora acomoda sus zapatos,
los lustra, camina hasta su puerta
y devuelve hasta el espejo
en donde se hace estatua,
luego, por una ventanita
parte en sus deseos al colegio…


Mas la soledad amarga de esa niña
imprime pasos por mi frente,
entra y sale en mis ojos,
perdiéndose o encontrándose
de ausencias y presencias.

Y en cualquier caso, la cubro siempre

de rigurosas bienvenidas
y despedidas porque será, tal vez,
la hija que nunca tuve.

Así para ella este bulevar directo

hacia mi alma,
para que vuelvan sus sonrisas tras el llanto,
sus vuelos cortos y suspensos,
largos o derechos.


***

San José, 16 de marzo de 2015.


NOTA: acaba de escribir este sencillo poema, y se los comparto ifso facto. Y, pues, mi texto va dedicado a esta eterna jovencita judía, y como un redondo homenaje y doble dedicatoria, a uno de su pueblo en tiempo presente: el amigo David Ben Abraham, radicado en Nueva York.


FEEDJIT Live Traffic Feed